Redefine el éxito

Un día con Pelton en Granollers: así empieza la siguiente vida del papel y el cartón

19 oct

Pelton no tiene siete vidas, tiene más de 25. Pero ¿qué ocurre entre una vida y la siguiente? ¿Qué pasa con una caja, unos recortes de imprenta o los papeles de una oficina cuando dejan de utilizarse?

Para descubrirlo, nuestra gata de papel y cartón ha viajado hasta Granollers para conocer Llorens GMR, una empresa catalana dedicada a la gestión y recuperación de residuos desde 1950. En 2014 inauguró en Granollers su planta de papel, donde el material usado se limpia, clasifica, acondiciona y enfarda antes de continuar su camino hacia las fábricas de la industria papelera.

Lo que Pelton encontró allí no fue el final de un residuo, sino el comienzo de su vuelta al ciclo.

Este es su recorrido, paso a paso.

Todo empieza antes de llegar a la planta

La recuperación del papel y el cartón empieza mucho antes de entrar en la planta: allí donde se generan.

En los hogares, los ciudadanos separan los residuos de papel y cartón para depositarlos en el contenedor azul. Ese mismo principio de separación en origen se aplica en fábricas, imprentas, oficinas, comercios y otros centros de actividad, donde estos materiales se recogen de forma diferenciada para facilitar su posterior recuperación.

Llorens trabaja en este segundo ámbito, ofreciendo soluciones de almacenamiento y compactación en origen que ayudan a que el material llegue a planta en las mejores condiciones posibles.

Y este canal tiene un peso importante: en España, alrededor del 80% del papel y cartón recuperado se recoge a través de operadores privados en grandes superficies.

Del camión a la línea de tratamiento

En la foto, Pelton vigila precisamente uno de esos materiales recién llegados a planta. Cuanto mejor separados llegan el papel y el cartón, más fácil es prepararlos para volver al ciclo.

Los camiones descargan los residuos de papel y cartón en un gran foso. Desde allí, un piso móvil va desplazando el material poco a poco hacia la línea de tratamiento.

A simple vista ya se entiende el reto: junto a cajas, hojas y recortes pueden aparecer también elementos que nunca deberían haber llegado hasta allí.

Pelton se ha colocado justo en este punto: el comienzo del recorrido dentro de la planta.

Cribado y limpieza: el primer filtro

Antes de seguir avanzando, toca retirar lo que sobra.

El material pasa por un equipo de cribado que lo agita y remueve, ayudando a desprender polvo y a separar pequeñas fracciones e impropios que no deben continuar por la línea.

Pelton descubre aquí el primero de varios filtros. A partir de este momento, cada etapa irá afinando un poco más el material.

El imán que cuida de todos

Esta fue una de las paradas que más sorprendió a Pelton.

Sobre la cinta trabaja un separador magnético, un potente imán que retira los metales férricos que llegan escondidos entre el papel y el cartón: grapas, clips, espirales y otros pequeños elementos metálicos.

Pero entre los impropios que llegan a la planta aparece también un problema mucho más serio: pilas y baterías que nunca deberían estar ahí. Si se golpean, perforan o aplastan durante el proceso pueden calentarse y provocar incendios y explosiones.

Y el imán no puede solucionarlo todo. Muchas baterías, especialmente las de litio presentes en móviles, vapeadores o pequeños dispositivos electrónicos, no pueden retirarse simplemente mediante separación magnética.

De ahí el aviso de Pelton: pilas y baterías, nunca con el papel y el cartón. Siempre deben ir a sus puntos específicos de recogida.

Cuando el papel llega en bobinas

No todo el papel llega a Llorens en forma de hojas, cajas o pequeños recortes.

Parte del material procedente de la actividad industrial llega en grandes bobinas que necesitan reducirse de tamaño antes de continuar el proceso.

Aquí entra en acción una enorme guillotina, que corta las bobinas para facilitar su manipulación y prepararlas para las siguientes fases.

Otra forma de llegar a planta, pero el mismo destino: volver al ciclo.

Una garra que mueve toneladas de papel

Después de la limpieza, clasificación y acondicionamiento, el papel y el cartón recuperado todavía están sueltos y ocupan mucho espacio.

Aquí entra en acción una garra hidráulica, que recoge grandes cantidades de material, las desplaza y alimenta la prensa de forma continua.

Pelton descubre así cómo el material ya recuperado y limpio se prepara para el siguiente paso: compactarse en grandes balas para poder almacenarse y transportarse con mayor facilidad.

El momento de la prensa

Una vez preparado el material, llega el momento de compactarlo.

La prensa comprime el papel y el cartón hasta formar grandes balas o fardos, que se atan con alambre para mantenerlos compactos.

Así, el material ocupa mucho menos espacio y permite transportar más cantidad en cada camión. Eso significa menos viajes para mover el mismo volumen de papel y cartón y, por tanto, menos emisiones asociadas al transporte.

Poco queda ya de aquella montaña de papel y cartón que Pelton encontró al comenzar la visita.

Balas listas para su próxima vida

Al final del recorrido, las balas quedan agrupadas por calidades y preparadas para viajar a las fábricas de la industria papelera.

Estas calidades siguen unas especificaciones comunes recogidas en la norma europea UNE-EN 643, que facilita que recuperadores y fábricas papeleras trabajen con criterios compartidos.

Y aquí termina la visita de Pelton a Llorens, pero no el viaje del material.

En la fábrica papelera comenzará la siguiente etapa: el papel y el cartón recuperados volverán a utilizarse para fabricar nuevo papel que después regresará al mercado convertido en nuevos productos y envases.

La siguiente vida está a punto de empezar.

Un sistema que funciona

Lo que Pelton ha visto en Granollers se repite cada día en plantas de recuperación de todo el país y forma parte de un sistema que permite que el papel y el cartón vuelvan al ciclo una y otra vez.

Los datos ayudan a ponerlo en perspectiva. En 2023 se recicló en España el 79,2% de los residuos de envases de papel y cartón, superando con antelación el objetivo del 75% fijado para 2025.

Y no es una realidad solo española. En Europa, los envases de papel y cartón alcanzaron ese mismo año una tasa de reciclado del 86,6%, la más alta entre los distintos materiales de envase.

Detrás de estas cifras hay separación en origen, recogida, transporte, plantas de recuperación, tecnología, fábricas papeleras y, sobre todo, muchas personas que hacen posible que el material vuelva al ciclo.

Gracias al equipo de Llorens GMR por abrirnos sus puertas y enseñarle a Pelton todo lo que ocurre entre una vida y la siguiente.